Terminar una relación que te daña es la mejor decisión que puedes tomar.

Nunca es tarde para tomar la decisión de ser feliz.

Una ruptura amorosa no es fácil. Sientes como si una parte de ti muere. Aunque las cosas hayan ido mal siempre hay un apego y de alguna forma vas a extrañar a esa persona que estuvo contigo.

Pero terminar una relación tóxica es lo mejor que puedes regalarte como persona. Una relación tóxica es perjudicial en varios aspectos pero especialmente en el daño psicológico y emocional que puedan causarte. A lo largo del tiempo empiezas a experimentar una dependencia emocional de tu pareja, te alejas de tus amigos y hasta de tu familia.

Comienzas a darte cuenta que hay una gran diferencia entre la persona que eres y la persona que tu pareja quiere que seas. Tu esencia interior se va deteriorando con el tiempo, ya no haces las cosas que solías hacer, ya no piensas de la misma manera en que lo hacías cuando eras libre.

Todo se ha convertido en una especie de cárcel de la que sientes que no puedes salir porque te acostumbras tanto que normalizas las situaciones en que vulneran tu libertad y no te das cuenta de eso. Ahora tu mente se ha casi programado para complacer a la otra persona.

Dejar una relación duele pero con el tiempo te darás cuenta que es la mejor decisión que pudiste tomar porque aprenderás a respetare a ti como persona, volverás a recuperar tu valor propio, tu autoestima, tus metas y comprenderás mejor tus necesidades y lucharás por satisfacerte sin que nadie pisotee tus deseos. Solo así podrás amarte verdaderamente y una vez que encuentres ese amor propio estarás preparada para amar a alguien más.

El día en que termines una relación tóxica tu mundo cambiará. Al inicio pensarás demasiado y probablemente te preguntes si fuiste tú la(el) que hizo mal o si quizás pudiste intentarlo más en lugar de terminar. Mantente firme en tu decisión y no retrocedas. Piensa que la decisión que tomaste es por tu bien y con el tiempo te irás sintiendo mejor, todo vuelve a su lugar, aprenderás a recoger tus pedazos rotos y armarte de valor para continuar, te sentirás cómoda(o) contigo misma(o) al punto de agradecerte por haber tomado la decisión pertinente.

Sanarás tus heridas con el amor de tu familia y amigos, entenderás que nunca es tarde para darse cuenta de lo que nos está dañando, que en cada error hay una oportunidad de aprendizaje impidiendo que volvamos a caer en lo mismo, solo con el firme deseo de continuar con una vida saludable.

Y recuerda, cuando sientas que tu mundo se viene abajo y piensas que no tiene solución ¡Sí la hay! Lo que sea que estés pasando siempre hay algo mucho mejor al otro lado. Aférrate al amor de los que más te quieren: familia y verdaderos amigos. Aún con el apoyo de ellos, todo depende de ti, nunca es tarde para optar por un mejor camino. ¡Ánimos!

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